martes, 16 de febrero de 2021

La "Reconquista"

    El amor no existe... O bien, deja de existir. Es algo constatado científicamente: "es imposible estar diez años enamorado de la misma persona pues quien esté tanto tiempo enamorado o se vuelve loco o muere de un infarto". 

    Recuerdo que hace unos catorce años, una compañera nueva nos preguntaba a una veterana y a mí si el amor se mantiene con el paso de los años. Verónica se sentía enamorada de su pareja y ya empezaba a plantearse esa cuestión antes de la cuenta. Fui yo quien quizás, en ese contexto, se precipitó respondiéndole que "esa nube acaba desapareciendo", pero fue nuestra compañera Eva quien matizó diciendo que "la nube no desaparece sino que se transforma". A Verónica le tranquilizó tal aseveración. A mí me convenció la dulzura y amabilidad de su descripción.

    La elegante explicación de Eva, aparentemente muy acertada, no era infalible pues el amor tal vez no desaparezca del todo, pero deja de ser pleno: de representar un 100% el primer año puede pasar a un 5% en el décimo. El amor no se diluye absolutamente, pero se convierte en el "querer", pasa al estadio del cariño y del aprecio.

    Sin poder o saber evitarlo, empezamos a construir un círculo vicioso que va agrandándose tenazmente. Las tensiones se dan esporádicamente al principio para pasar a ser algo recurrente más tarde llegando a palparse como algo insostenible y desagradable casi a cada instante.

    No se puede cambiar el carácter, la naturaleza de la persona, pero sí el círculo vicioso, la cadena de normalidad. ¿Cómo?:
 
        1º) Aceptando el uno al otro
    
        2º) Si soy más amable, ella también lo será
    
        3º) El círculo de convivencia se volverá mejor.

    Ella me lo viene diciendo hace tiempo: estoy a la defensiva, como no soportando lo que dice, sintiéndome atacado, sacando las uñas...

    Mi pensamiento debe ser:

        A) Ella es como es... Ella es así

        B) Ella no lo hace con maldad

    Es la aceptación "lo que nos puede salvar". No es suficiente con saber cómo es ella y conocerla, sino que hay que aceptarla. Es la mejora manera de lograr que todo sea más fácil, que la convivencia deje de ser tan dura o tan desagradable...



   


domingo, 7 de febrero de 2021

Marmota quemante

     ¿Qué nos ha llevado a aguantarnos durante 25 años de convivencia bajo el mismo techo? ¿La ilusión de un proyecto en común? ¿La ruptura de ataduras a las rancias tradiciones? ¿O acaso no siguen estas presentes en gran medida? ... Ataduras psicológicas, no solo próximas en presencialidad... 

     ¿Quizás lo que nos llevó fue la búsqueda del crecimiento de la familia? ¿La apabullante novedad de cada hijo y sus vitalmente queridos e inevitables crecimiento y crianza? ...

      Durante años, he vivido por y para mi familia... Mi mujer era lo más grande, lo insustituible, lo inigualable e incuestionable... Vinieron ellos y pasaron al primer plano de la preocupación y del amor... y de la involucración.

      Las vidas avanzan y con ellas surgen y crecen las dificultades. Las necesidades básicas de aliento, cariño, higiene, alimentación, educación, formación, etc. se transforman en pilares más complicados donde las exigencias de cada cual evidencian claras discrepancias... Para mí, ellos han superado una fuerte prueba de crecimiento personal y se enfrentan con relativa madurez al difícil cometido de hallar una fuente de sustento gracias a la poca o mucha autonomía adquirida...  A los ojos de su madre, el esfuerzo solo pertenece a ella, quedando yo como un padre desentendido e irresponsable... Sin pronunciar estos calificativos, los deduzco de sus removidas entrañas instintivamente protectoras e intervencionistas... La continua alusión al "día de la marmota" es un dardo desafortunado e hiriente que ha horadado y desgastado esta relación a lo largo de bastantes años. 

     Ella aduce que, si se hubieran puesto hace muchos años unas normas sobre horarios para estudiar así como para el uso de los juegos o aplicaciones tecnológicas, su hastío emocional no sería el mismo.

     Ella lee y quiere que ellos lean... Ella estudia inglés y quiere que ellos lo estudien... Ella es ordenada y quiere que ellos lo sean... Ella NO es feliz y quiere que ellos SÍ lo sean...

     Probablemente nunca haya sido yo el compañero que debió tener a partir de cierto momento... no sé, quizás a partir de cuándo cada uno de nuestros hijos dejó la infancia atrás y empezó a acariciar etapas más complejas que demandaban una mayor atención conjunta como padre y madre... Jamás lo he sabido hacer, quizás porque crecí y acaricié las mismas etapas que mis hijos sin la atención de mis padres, atención cuya falta no les he reprochado aunque sí la he anhelado por circunstancias bien distintas.

     Me habría gustado ser mejor padre, pero no como el que añora Macarena. Me habría gustado ser un mejor padre, no amigo de mis hijos, pero sí atractivo como adulto al que acudir cuando necesitasen una ayuda, un arrimo, una atención, unas risas, un consejo, un tirón de orejas... Pero no he sabido hacerlo.

     Me esforcé por serlo acercándome, insistiendo, obligando a un cariño que no deseaban o que tal vez no necesitaran, mostrándoles la bondad de la música a través de instrumentos o de un simple reproductor, cambiando mi jornada de trabajo evitando que fuera partida para pasar a intensiva aunque fuera de lunes a sábado con tal de dedicarles más horas, llevándolos al parque, enseñándoles a jugar al fútbol pues, según su madre, "el español no sabe relacionarse si no es jugando al fútbol", apuntándolos a equipos donde jugaban como federados suponiendo ello una implicación de muchas horas de tediosa espera en sus entrenamientos diarios y en sus partidos de fin de semana con los consabidos desplazamientos en coche...

     Pero no... Mis hijos no me han necesitado de modo importante a partir de sus adolescencias principalmente. Sin embargo, han salido buenos. Digo buenos, no excelentes... lo suficientemente buenos para ir superando sus estudios y formándose sin grandes complicaciones. Tienen una casa, una familia, no les falta atención por mi parte a la hora de serles cubiertas sus necesidades de ropa limpia, alimentación. higiene en sus habitaciones y en los aseos, tienen un perro cuya incorporación a nuestra familia fue rechazada precisamente por mí llegando a conquistar los corazones de tod@s sin excepción, siendo yo quien se encarga de la mayor parte de sus atenciones con diferencia... Han tenido en mí a un padre que les ha ofrecido ayuda en los estudios y a nivel personal... 

     Ellos lo saben... Ella parece que no.

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viernes, 5 de febrero de 2021

Orden

    No necesito estímulos... Me siento vivo, estoy emocionalmente preparado para lo conocido y para lo por conocer.

    Pero quizás con lo que ya tengo, voy sobrao... No sé, la verdad

    Nooo... Seguro que estoy abierto a mucho por descubrir... Pero, ¿es justo, es pertinente, es adecuado, es razonable? ¿Es ético experimentar lo nuevo, lo desconocido...cuando hay tanto viejo y golpeador por lo que luchar, por lo que aprender, por lo que tratar de arreglar...?

   No necesito estímulos... Necesito orden, necesito paz... Quiero cerebro y corazón.

sábado, 30 de enero de 2021

Especie de oración a mi padre

 “PAPÁ”


Hola papá, no quiero llorar

Fui frío y cruel una vez más.

Viste morir a una hija sin más

Viste morir a tu vida sin más.


Y en sueños aún te veo en un oscuro hueco fatal

Solo, apartado, olvidado, triste... Lejos del hogar.


Solo una vez, sufrí tu rigor

Solo una vez, sentí tu lección

Nunca sabré, fuerte papá, 

Qué débil razón te hizo vacilar.


        Y entre el hielo del recuerdo, conservo caliente tu don 

Unas cintas de mis dioses recordaron a mi alma el perdón.


    Hasta siempre, papá... Por favor, no llores más.


viernes, 29 de enero de 2021

Tres años y medio entre nosotros

 Nuestro ya no tan nuevo miembro en la familia: YAKO.

   Yako llegó como cuando te regalan un libro sin haberlo querido recibir porque preferías seguir con tu anodina vida dominada por la "incómoda" zona de confort: para qué quieres un perro si ya tienes muchas obligaciones que afrontar a diario "encantado" y la mayoría en tu casa es asmática.

    Pero no hubo más que tomar entre tus brazos ese "libro" peludo cuya adquisición fue cuestionada por ti férreamente hasta el último minuto y oler su encuadernada animalidad y sentir cómo se convertía en tu regazo en el ser más tierno y maravilloso del mundo, desprovisto ya de las indeseadas e imaginarias páginas que quedarán para momentos más reposados en los que el intelecto de uno se sienta más predispuesto a la lectura. 

    Ya han pasado tres años y medio desde su nacimiento. Con solo cuatro meses, tuvo su primera canción, "Psicodelia acústica para Yako" y fue grabada por pistas (guitarras, bajo, teclado y voz a las que se añadió una de metrónomo-batería). Pero no fue hasta tres años más tarde cuando Jesús López Gómez montaría un documento audiovisual en condiciones con fotografías y vídeos que, en su mayor parte, recogían a Yako siendo un cachorro y, en menor número, ya más crecidito.

     Yako no es que sea uno más, sino que es el ser más mimado y admirado de la casa por tod@s. Tiene "leishmaniosis" detectada en una revisión veterinaria hace un año y medio, pero no presenta síntomas. Tal vez esa detección accidental ha permitido que siga entre nosotros gracias al tratamiento que está recibiendo desde entonces. 

    Yako siempre ha sido simpático, juguetón, travieso y muy glotón... Su alta capacidad olfativa nos tiene en vilo pues el más mínimo despiste en casa le lleva a devorar cualquier vestigio de comida que encuentra. En la calle, pese a ir atado y controlado, nos hace ir pendientes de sus acercamientos a posibles restos de comida que pueden ocasionarle daños o hacerle engordar.

    Cuando lo soltamos en un recinto para perros, su primer impulso le lleva a pedir comida a los humanos y algunos de ellos se molestan por el simple hecho de que el animal pose sus pezuñas en sus ropas no considerando aquellos el entorno en el que se encuentran y en el que debemos asumir estos "terribles riesgos" pues es precisamente ¡un parque para perros!

    Más incómodo resulta el momento en que Yako desencadena esa innata habilidad para robar la comida en forma de chuches caninas que algunos llevan ocultas en sus bolsillos o se las arrebata sin contemplaciones cuando se disponen a repartirlas entre los perros presentes.

    Ya he tenido algún incidente por este tipo de cuestiones y la más reciente no fue precisamente inocente ni agradable, pero la vida te pone a prueba ante situaciones imprevistas.



"Strange days"

Son días extraños los que estoy viviendo. Llegan como un anuncio que trato de esquivar justo cuando se inicia el período estival, cuando prolongo una minúscula agonía del ánimo hasta hacerla ensanchar en forma de angustia... Una temida pesadez y espesura se apoltrona indecentemente en los lugares más vulnerables de mi ser.

martes, 11 de julio de 2017

       Sentándome en una butaquilla a ras del césped, mientras observo cómo Javier juega con sus amigos alternando carreras por el borde de la piscina con histriónicos chapuzones, he hallado un poco de paz y de valor para identificar mis sentimientos...

       Quien los conozca por este escrito no debería alarmarse ni sumirse en un innecesario enredo buscando causas o razones. Los sentimientos son los que son. Están los que siempre han estado, aunque en ciertos tramos de mi afortunada vida han devenido ausentes o desplazados por la vivacidad de preciosas experiencias o de estados anímicos de elevada motivación.
Parado a pensar sobre este verde manto veraniego, vuelvo a reencontrarme con esos viejos sentimientos, poco amigos de la alegría, poco amantes del bienestar...
Es triste decirlo... pero es peor sentir que no tengo ganas de vivir. No quiero morir, no quiero quitarme la vida... No tengo valor para ello pero sobre todo no creo que sea aún el momento... Pero por muy lejano que quede ese instante de desaparición, mi estado mental se recrea en esa desafortunada sensación...
Ni la música me aúpa como hacía hasta hace bien poco... Ni mi trabajo, ¡bendito trabajo tras una larga sequía laboral!, me empuja hacia la animosidad y el orgullo de lo que tengo y que consideraba casi imposible de lograr... Ni mi familia ni personas especiales y buenas se convierten en el asidero necesario que me aferre a la vida o, mejor dicho, a las ganas de vivir.

   Quien me lea que no se indigne por favor. Necesitaba reflejar esto porque, en este confuso combatir con el avance diario vital, aún despierta una reacción objetiva ante tan tamaña injusticia generada por alguien que neciamente se siente desposeído del triunfo de la respiración, del pensamiento, de los indispensables y maravillosos sentidos...de la vida.