sábado, 30 de octubre de 2021

Bromas poco acertadas

         Llevo años pensando que pasé de ser una persona muy callada y discreta a ir convirtiéndome en un tipo más desinhibido y mordaz...

        La desinhibición fue calando más en el trato personal directo, en las conversaciones o en los encuentros casuales en escenarios más bien ociosos y de escasa seriedad como parques de niños o recintos caninos. Esta desinhibición es positiva pues logra conectarte con el resto de seres y enriquecerte aunque sea de un modo superfluo y social.

        Pero la mordacidad de vez en cuando ha ido apareciendo inyectada en foros escritos donde el uso del móvil ha introducido la casi absoluta obligatoriedad de la respuesta inmediata... 

        Soy una víctima y también un verdugo de este desafortunado estado de dependencia tiránica a las redes sociales y a las conversaciones de móvil. Mi falta de contención me lleva a autodescubrirme y a observarme como alguien a quien falta cierta capacidad de "escucha" y que se muestra lenguaraz e inoportuno... ¿Por qué? ¿Por ser discrepante, diferente o sencillamente tener otros gustos?

        Entre los pensamientos sanos que por suerte se manifiestan en publicaciones informales y desinteresadas en alguna red social (en este caso, ya no tan desafortunada) del mismo modo que en tiempos pasados se han proclamado en forma de dichos o refranes, cada vez me seduce más asumir uno que viene a transmitir algo así como que "es mejor el silencio que la sinceridad perturbadora". Entiéndase esta clase de sinceridad como aquella que es realmente innecesaria o está de más, por ser dañina o tóxica, por herir a buenas personas sin motivo justificado salvo que uno quiera justificar su propia mordacidad o discrepancia.

        Mi móvil está a punto de morir... Mejor dicho, el antiguo móvil que hace aproximadamente un mes "heredé" de mi hijo mediano. Es decir, conociéndoseme como adicto a este aparatejo, cualquiera pensará que puedo entrar inminentemente en estado de pánico... Pero digo yo: ... o bien aprovechar esta "trágica" tesitura como una bendita oportunidad para reflexionar sobre un cambio de actitud y la consecución de una amplitud de miras que me permitan recuperar y/o fomentar mejores hábitos.

        La razón de esta nueva publicación nació ayer por la tarde al mantener una conversación de "wasap" con un amigo con el que colaboro habitualmente en la creación de canciones casi siempre compuestas por él y que dan servicio al estilo de banda sonora a montajes audiovisuales de carácter paisajístico rural, histórico o incluso social del día a día. Jesús LG es una persona a la que apasiona la Historia y, sobre todo, de la tierra en la que reside desde hace unos veinte años: Extremadura. Jesús es amante de la música tranquila, hecha por buenos cantautores, cantada sobre todo por bellas voces femeninas, escrita con versos maduros e impregnados de emociones y elegancia... Jesús es un clásico que gusta del sonido procurado por instrumentos tradicionales tanto convencionales como rústicos... Esto es un mérito en un contexto en el que la saturación tecnológica musical demanda desde hace muchos años continuas actualizaciones...

        Aprovecho que mi móvil está a punto de empezar a dar estertores y no me permite comunicarme con Jesús por wasap para reconocer que tal vez fuera él (ayer viernes por la tarde) una víctima de alguna de mis impertinencias. Él, que por fin parece haber decidido hacerme caso y acceder a comprar una tarjeta de sonido que le facilite mayor calidad en las grabaciones de sus interesantes grabaciones, recibió como respuesta mía un mensaje escéptico en forma de reprimenda cariñosa espetándole algo así como "no te me vayas a enfriar por el camino y te me vayas a comprar un cencerro o una zambomba, pues eres más bien tradicional".


domingo, 24 de octubre de 2021

Terminando Rara Saudade

 

Decía que...


        "...Me siento un hombre sincero que por fin aguanta la honestidad

         ... de aquellos que nunca supieron en qué universo colocaba / jugaba mi mal...."


    Y continúo...


   "En el día a día encuentro a puristas  que decidieron nunca cambiar

    Y sigo palpando el orgullo de los que despotrican... Lo suyo es juzgar...

    ...A aquellos que se han atrevido a agitar con peligro su inmovilidad

     …formada a base de dogmas y de férreos bloques de lo convencional/normal.

 

                           (Solo de guitarra o piano entre minutos 3:08 y 3:32)

 

                El pasado que nos asedia por heridas que no se cierran

               La poltrona que nos estanca... El prejuicio por lo desigual


     Me siento un hombre con suerte y absurdo por no saberla sentir

    Quizás la clave se encuentre en sencillamente apostar por gozar

    Así actúa la gente por unas sonrisas  y poder soñar

    Así de sencilla es la vida… ¿Por qué dejarla marchar?


    

viernes, 22 de octubre de 2021

 Completando "Rara Saudade"

   Quedaste inconclusa por mi falta de empuje o quizás por mi dispersión... Trataré de perfilarte hoy, casi 8 meses más tarde. Decía en aquel post del 3 de marzo en mis dos últimas líneas:

    "Me siento un hombre sincero que por fin aguanta la honestidad...

      ... de aquellos que nunca supieron en qué universo colocaba / jugaba mi mal."

   Realmente, no sé qué idea pululaba por mi mente en aquel momento para reflejar tales palabras. ¿Quizás quise decir que al fin acepto las críticas u observaciones de quienes se atreven a juzgarme... o el reproche de alguien en concreto? ¿Estaba acaso recreándome en algún viejo y nocivo recuerdo que legitimaba mi extraño actuar (o no actuar) en determinadas ocasiones y de cuya existencia los demás no podían sospechar?

   Tras esta egocéntrica reflexión que me llevó a creerme inconscientemente el centro del universo, consideraré un aspecto más humilde y realista. Me gustaría dotar al mismo de esa mínima belleza que requiere el texto de una canción... Estoy despierto desde las 5:15 de la mañana... Tengo que levantar a mi hijo Javier... Debo desayunar... Hay que sacar a Yako... 

    Pero prometo retomarte, Rara Saudade.